PANORAMA:
Los discípulos
y los nuevos creyentes continuaron aprendiendo y obedeciendo la Palabra de Dios
dada a los apóstoles.
Cuando Pedro predicó en el día de Pentecostés, tres mil personas creyeron y fueron bautizadas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Jesús prometió que cuando viniera el Espíritu Santo, enseñaría a los apóstoles todas esas otras cosas. Cuando el Espíritu Santo vino, les recordó a los apóstoles todo lo que Jesús les había enseñado durante los tres años con ellos, y también les enseñó todas las otras cosas que Él quería que supieran.
Hechos 2:41-42
[41]Así que, los que recibieron su
palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil
personas. [42]Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la
comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
Los apóstoles enseñaron a la iglesia de Jerusalén todo lo que Jesús les había enseñado, y también las cosas nuevas que el Espíritu Santo continuaba revelándoles. Todo lo que Jesús enseñó a los apóstoles mientras que estuvo con ellos aquí en la tierra, y todo lo que el Espíritu Santo les enseñó después de que Jesús volvió al Cielo, con el tiempo fue escrito y se completó la última sección de la Biblia para que nosotros también pudiéramos leer, creer y obedecer la voluntad del Señor Jesús. El Espíritu Santo les recordó a los apóstoles todo lo que Jesús les había enseñado mientras estuvo aquí en la tierra. Después, el Espíritu Santo también les enseñó muchas cosas nuevas que Jesús quería que supieran. Luego ellos enseñaron a la Iglesia todo lo que Jesús les había enseñado y también las cosas nuevas que el Espíritu Santo estaba enseñándoles. Todo lo que los apóstoles enseñaron a la Iglesia finalmente fue escrito y agregado a la Biblia para que nosotros también pudiéramos conocer la verdad.
Hechos 2:42
Y perseveraban en la doctrina de los
apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las
oraciones.
2 Timoteo 3:16-17
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir,
para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios
sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Los mandamientos de
Dios a Su Iglesia nunca cambian. Lo que Él dijo a los creyentes a través de los
apóstoles en el comienzo de Su Iglesia, todavía nos lo dice a nosotros.
COMUNIÓN
ENTRE CREYENTES:
Los nuevos creyentes se
reunieron como un grupo de personas separados de los inconversos. Todos los
nuevos creyentes también pertenecían al Señor Jesús, y en todos moraba Su
Espíritu, así que estaban en comunión unos con otros.
CONSIDEREMOS:
Estar en comunión con
los creyentes no significa que debemos aislarnos de los que no son cristianos y
nunca pasar tiempo juntos. Somos responsables de ser amistosos y también de
pasar tiempo con ellos para hablarles del Evangelio.
LA CENA DEL SEÑOR:
Recordaban la muerte
del Señor.
Hechos 2:42 Y perseveraban ... en el partimiento del pan.
EL PAN:
El “partimiento del pan” se refiere a la Cena del Señor. El énfasis en el hecho de “partir el pan” es relevante solamente cuando se usa como un cuadro del cuerpo ofrecido en sacrificio por Cristo. No parece probable que Lucas mencionara comidas comunes y corrientes como parte de las actividades de la iglesia acompañadas con la obediencia a la doctrina de los apóstoles, comunión unos con otros y oración. El “partimiento del pan” en conexión con la Cena del Señor parece haberse hecho al mismo tiempo cuando tenían comidas juntos.
Hechos 2:46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón
La noche que Judas traicionó a Jesús, luego de haber celebrado la Pascua, el Señor Jesús enseñó a los discípulos la forma como podían recordar su muerte a favor de ellos.
Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo.
Jesús tomó el pan que estaba sobre la mesa enfrente de Él, lo partió y lo entregó a Sus apóstoles. Les dijo que después que Él volviera al Cielo, habrían de reunirse para partir y comer el pan de modo que no
olvidaran Su cuerpo, que daría en la cruz por sus pecados. Así como los
creyentes en Jerusalén recordaban al Señor Jesús partiendo y comiendo el pan
juntos, también nosotros hemos de hacerlo, y recordar así Su cuerpo, el cual
dio por nosotros.
EL
JUGO DE UVA:
Después que Jesús dio el pan a Sus discípulos, tomó
una copa llena de jugo de uva y les dijo que cada uno tomara un poquito.
Marcos
14:23-24
Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. 24Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.
Cuando tomaran el jugo de uva, ellos habrían de recordar la sangre de Jesús que fue derramada por los pecadores. A través de la sangre de Cristo, la cual dio por nosotros, Dios hizo un nuevo pacto. Este pacto es que todos los que confiaran en Su sangre recibirían perdón por todos sus pecados y tendrían vida eterna.
Los discípulos que se sentaron con Jesús la noche cuando instituyó este acto de conmemoración estaban lejos de ser perfectos. Jesús acababa de decirles que Pedro lo negaría y todos los otros huirían y lo dejarían a merced de sus enemigos. A pesar de esto, Jesús los alentó para comer y beber en memoria de Él.
LA
ORACIÓN:
Los primeros creyentes en Jerusalén también continuaron pasando tiempo juntos para orar a Dios.
La oración es una parte importante en las vidas de los hijos de Dios en el Antiguo Testamento.
Salmo
55:16,17
“En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a
mediodía oraré y clamaré, y Él oirá mi voz”.
La oración también era muy importante en la vida del Señor Jesús cuando estuvo aquí en la tierra. Jesús sabía que necesitaba la guía y ayuda de Su Padre en todo lo que decía y hacía, y sabía que podía recibir esa ayuda solamente hablándole.
Marcos
1:35
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
Jesús, quien es Dios Hijo, habló a Su Padre en todo momento. ¡Cuánto más nosotros tenemos la necesidad de continuar orando! Debemos orar personalmente, en familia y juntos como la iglesia del Señor Jesús.
CONCLUSIÓN:
Debemos alabar al Señor en todo momento; cuando estemos solos, pero también cuando nos reunimos como iglesia. Debemos contarles a los demás las Buenas Nuevas: que los pecadores pueden ser salvos a través del Señor Jesús. Ésta es una responsabilidad de cada creyente.